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I’m an architect.

I’m an architect.

I don’t design buildings.
I design places where people feel good.
I don’t start a project by sitting down in a quiet office.
I sit in the busiest café in the busiest place in the city.
I watch the people.
Hear the stories.
Smell the scents.
Feel the light.
I sit there and wait until an idea strikes.
Until it nudges me and says, “This is how we’ll do it. Exactly like this.”
I’m an architect.
I don’t design buildings.
I design places where people feel good.

Inspiration is found wherever you look for it.

 No sé que es ser arquitecto, lo estoy descubriendo día a día; y así quiero seguir por un buen tiempo, o por siempre.

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor del fuego

Este post está dedicado para aquellas personas que tanto quiero, que me han dado tanto de sí, gracias a ellas por el cariño y el apoyo, sí para ustedes queridas amigas.

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Texto de Simone Seija Paseyro.

Alguien me dijo que no es casual, que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan. Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.

Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen.

Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el galpón donde jugábamos en la infancia, el living de una casa, el corredor de una facultad, un mate en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.

Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un examen, o para cerrar una noche de cine. Las de ‘veníte el sábado’ porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse. Las de adultas, a veces para asilar en nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.

El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada, y sin embargo, detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos. Cambiamos.

Crecimos. Nos dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos. Amamos. Fuimos y somos amadas. Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.

Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.

Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar. Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridas e inevitablemente, herimos. Entonces…los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.

Porque juntas construimos nuestros propios cimientos, en tiempos donde nuestro edificio recién se empezaba a erigir. Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.

Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos. Hoy somos todas espejos de las unas, y al vernos reflejadas en esta danza cotidiana, me emociono.

Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor “del fuego” que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.

memento mori

‘Memento mori es una frase latina que significa «Recuerda que morirás» en el sentido de que debes recordar tu mortalidad como ser humano. Suele usarse para identificar un tema frecuente, o tópico en el arte y la literatura que trata de la fugacidad de la vida.

La frase tiene su origen en una peculiar costumbre de la Antigua Roma, que quizás tenga origen sabino. Cuando un general desfilaba victorioso por las calles de Roma, tras él un siervo se encargaba de recordarle las limitaciones de la naturaleza humana, con el fin de impedir que incurriese en la soberbia y pretendiese, a la manera de un dios omnipotente, usar su poder ignorando las limitaciones impuestas por la ley y la costumbre. Lo hacía pronunciando esta frase, aunque según el testimonio de Tertuliano probablemente la frase empleada era:

¡Respice post te! Hominem te esse memento!”

¡Mira tras de ti! Recuerda que eres un hombre” (y no un dios)’.

Extracto tomado de wikipedia.

El ego es importante, porque permite criticarTE, evaluarTE, en fin mejorarTE. Todo gira en ti, pero para beneficio de tú entorno, de tu familia, de la sociedad. ¿De qué sirve ser el señor con el gran ego, que no le importa nada, con tal de ‘sobresalir’ ante todos?

Hay una gran diferencia entre ser el que lucha por sus ideales y el señor EGO que se cree el mejor del mundo [en muchos de los casos es lo peor que existe]

‘A través de los siglos hubo hombres que dieron los primeros pasos por nuevos caminos apoyados solamente en su visión. Los grandes creadores, los pensadores, los artistas, los científicos, los inventores lucharon contra sus contemporáneos. Se oponían a todos los nuevos pensamientos, todos los nuevos inventos eran denunciados y recusados pero los hombres con visión de futuro salieron adelante. Lucharon, sufrieron y pagaron por ello, pero vencieron’.

El manantial

Ayn Rand

Ser egocentrista, es tener algún tipo de complejo, -ya sea de superioridad o de inferioridad-; tener una autoestima elevada cae tan mal [no soporto a los que se creen la mamá de Tarzán] pero tener una autoestima baja tampoco es buena   [es malísima]. Lo ideal es encontrar el  punto medio.

Muchas veces ‘El ego’ es mediocridad disfrazada de ‘superioridad’, y no saben la ridiculez que hacen estas personas al andar por el mundo creyéndose lo mejor de lo mejor, únicamente denigrando a los demás.

Otra vez, Memento mori.

no olvidar JAMAS

no olvidar JAMAS

Post dedicado a los ‘panas arquis’, aunque aplica para todos.

Minientrada

Cerros que han muerto ‘Los cerros situados al lado de los pueblos han sido considerados como dioses protectores: tenidos como padre y madre de los runas. Todo lo que necesitan los poblanos y los campiranos daban los cerros, necesitaban leña, … Sigue leyendo

El ceibo y el atardecer

Catamayo es conocido como uno de los mejores destinos turísticos de la provincia de Loja, particularmente lo que me más me gusta -y por no decir lo único- del valle verde, son sus mágicos atardeceres.
*Esta fotografía la tomé en agosto de este año*
 
 
Hablando de atardeceres, recordé la frase del El principitoSabes, a uno le gustan los atardeceres cuando se siente verdaderamente triste’.


Bueno sigamos, con el tema de los mágicos atardeceres; la semana pasada tuve que recorrer parte del valle, y me encontré con este cuadro:

Era una escena lindísima, yo la llamé ‘El Ceibo y el atardecer’, me HUBIERA quedado ahí contemplando como muere el día, pero no había donde sentarse -maldita falta de mobiliario urbano- aparte de la acera, cosa que lo hice pero algunas personas me vieron con cara de ‘Y esa loca, ¿qué hace ahí?’, así que me levanté y seguí mi camino, además hace poco me robaron y aún tengo miedo de andar por la calle.
La maldita cotidianidad nos hace perder de las cosas pequeñas y sencillas de la vida, mirar las cositas que la naturaleza nos regala no cuesta nada, pero alegra tanto el alma.
 

 

-Lugares-

-1-

Domingo, 11 de la mañana, abrir el explorador y encontrar el siguiente blog, el blog de Alejandro, tenía toda la viada para leer pero me atrajo más su portada, y ahí me quedé.
 
‘Creo que en la vida existen varios lugares, algunos íntimos, otros abiertos, los primeros son solitarios y únicos, los segundos son de todos, lugares donde todos podemos reinventarnos, recrearnos, redimirnos, lugares para compartir, para ser generosos, lugares para amar y reír, lugares donde llorar y estar con alguien, lugares para construir entre todos’.
Alejandro
Estúpido y sensual espacio público que siempre pasa seduciéndome, me quedé un ratazo pensando nuevamente en la importancia de éste en la vida de las personas, me recordó al tuit de media noche:

-2-
Hace pocos días vi ‘El hombre de al lado’, – premio del festival de Sundance a la mejor fotografía y nominada a los Goya como mejor película hispanoamericana– una trama digna de rescatar -la película se vuelve lenta en muchos momentos- pero yo lo disfruté muchísimo, ya que ésta fue filmada en la única casa construida por LeCorbu en Sudamérica, una casa lindísima, con unas rampas que me inspiraron, con unos ambientes, bueno mejor vean una de las tantas imágenes de la pelí:


Ah, simón la película es buena, su trama ‘llama a la reflexión’ -Ja, esta es la frase que siempre usaba una de mis profes de urbanismo- me hace pensar en el conflicto social y familiar, medianeras, y en el ‘necesito un rayito de sol’.

 
Bueno, hoy sólo escribí para confesar lo siguiente:
El urbanismo y la arquitectura me engancharon hace rato, ahora cuando cante ‘Enganchado a ti’, de Mr. Bunbury -ah, Bunbury también es sensual- siempre será pensando en el firmitas, venustas, utilitas’ y en mi estúpido y sensual urbanismo.